domingo, 13 de abril de 2008

Atrapado

Atrapado

 

Vivimos en un mundo de acojone promovido por un miedo desmedido que nos motiva a reaccionar de tal modo debido a la situación del momento. De ahí que tengamos esa tendencia a ser sumisos,  obedientes y acatar las órdenes  que casi sistemáticamente nos dicta la sociedad. Es como un cierto miedo a lo desconocido, ya que el mañana lo es para todos, aun que no lo queramos.  Así que intentamos ir como de puntillas por el tiempo para no ser demasiado vistos, a lo cual nos conduce a veces a ciertas pesadillas que nos persiguen asta el subconsciente. Quien no se ha visto en alguna ocasión en situaciones comprometidas ante un mando intermedio, al que casi apedrearía por las ganas, pero la sensatez nos frena, pues puede más conservar ese puesto de trabajo. Pero podía pasar que la situación se desbordara y sucediera algo similar.

 

Se habían marchado ya todos los compañeros de turno, pero el quería acabar aquel trabajo iniciado que sería cosa de pocos minutos. No era su obligación, puesto que su tiempo había concluido, además, sus compañeros así se lo advertían. Que no tenia por que hacerlo. Es que no tenía suficiente cumpliendo con su jornada. Pero el obstinado, seguía en sus trece, como sería cuestión de minutos.

Pero el caso es que aquello se enredaba y no se atisbaba un final cercano. Hasta que alguien ajeno e ignorante de la situación del trabajador, llega y le ordena que deje aquella tarea y le siga para desarrollar otra función en otro lugar.

El quiere explicarle que su turno  ha terminado, que esta fuera de hora y que debería haberse  ido ya a casa, pero este no le escucha tan siquiera. El le impone que no se enrolle, que aquello ya lo acabará otro. El que está al lado le indica que hable, que no se quede callado. Pero termina acompañándole al lugar desconocido, hallándose ante una situación embarazosa.

Llegado al sitio, le explica que tendrá que limpiar todo aquello, puesto que esperan una visita de inmediato, y que en dos horas tendrá que estar todo listo y reluciente.

El intenta de nuevo ponerle en sobre aviso, que no tiene obligación, pero como en esta tampoco le escucha. El mando en cuestión casi le increpa. Que el está allí para lo que le se le ordene y nada más, y si no quiere acatar las mismas, que la calle es muy ancha y cabe mucha gente, y en ella están muchos deseando ocupar su lugar.

En aquellos instantes casi se encoge como un erizo, sin omitir nada al respecto, pero al poco coge cuerpo aquella decisión de revelarse y lo manda al carajo. Que se creía aquel estúpido. Que como era encargadillo se tendría que someter a sus inquietudes. Pues que lo hiciese el, que para ello le pagaban más.

Pero al momento se le acerca y le reprime por no haber empezado el cometido.

Pero que se había creado. Que podía hacer de su capa un sayo pasando de sus órdenes. Pues a la de ya aquello tenía que estar reluciente.

A lo que el trabajador le expresa que lo va hacer su puñetera madre, que no lo hace, le sale así de directo.

El superior  a poco está de increparle, diciéndole que si no sabe que aquello puede ser motivo de una sanción si no se pone de inmediato manos a la obra.

 El ahora si le expresa que no tiene obligación de hacerlo, y que si tiene huevos que lo eche a la calle. Que leche, había sacado fuerzas de flaqueza, y se lo largaba por la barba.

No obstante, el encargado seguía obstinado podía obligarle a ello, y que tenía muchas papeletas para ser despedido.

El le pone que sus papeletas se las pasa por el culo, por si no lo sabía.

Y arre de dios que le estaba faltando  al respeto y eso no se lo consentía.

Pero el ya muy fuera de sus casillas, le informa de que por muy encargado que sea, no le da derecho a tratarle de aquella forma, y que si seguía obstinándose, sería el por medio del sindicato quien le podría abrir un expediente, ya que le tenia más que harto con sus abusos.

Pero, que le estaba pasando, y todo aquello sucedía tan solo por querer acabar con aquel jodido trabajo y ahora aquel estúpido pretendía someterle a su antojo a que le hiciese aquel extra. Que se fuera a la mierda, y al momento empieza a darle hostias y patadas a todo meter para zafarse de su presencia, aun que le costara el puesto de trabajo. Y aun que no era su encargado, ya que pertenecía a otro turno, le importaba ya un carajo el echarlo todo por alto.

Pero el no paraba de darle patadas allí donde pudiese sin importarle si lo podía herir tan siquiera, pues el jodido tenía ya muy mala fama de complicarle la existencia a los trabajadores. El movía sus extremidades como si tan artilugio mecánico.

Pero la que tenía al lado suyo se le empieza a quejarse. Que es lo que le pasaba, que no tenía parada en cama y no la dejaba dormir desde hacia un rato.

El trata de justificarse como puede, pues no era su intención de causarle malos tratos a su compañera, sino que tan solo estaba atrapado en una horrenda pesadilla, que seguro, estaba a punto de costarle el puesto de trabajo.

 

Cuando al día siguiente le ve por los pasillos de los vestuarios, se le queda mirando con rabia, y le expresa. No se te ocurrirá despedirme, pues es que te fundo la cara por mala persona.

El encargado se le queda mirando como a cuadros sin saber tan siquiera de que iba la película.     

 


Tags: explicar, vvimos, reaccionar, momento, miedo

Publicado por elanferca @ 20:53 | relatos | 0 Comentarios | Enviar

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